¿Interconectados para creer?



Publicado por primera vez en GCI Weekly Update – 20 de Agosto, 2014

Del Presidente

¿Interconectados para creer?

 

joeandtammyTkachQueridos heramnos y hermanas en Cristo,

En la versión de la Biblia, The Message, Eugene Peterson tiene una forma maravillosa de destacar los contrastes en las Escrituras que pueden perderse en otras traducciones de la Biblia. He aquí la su traducción de Salmos 8:1-2:

Dios, brillante Señor,                                                                         tu nombre es el de una familia.                                                       Los niños de pecho balbucean coros sobre ti; las niñas gritan los cánticos que ahogan el habla del enemigo,
Y silencian el sin sentido de los ateos.

¿No puedes escuchar las quejas de los ateos sobre esto? Ellos consideran que creer en Dios debe estar a la misma altura que los cánticos de los preescolares. Para ellos, la única elección sabia en un mundo moderno sofisticado y educado es un punto de vista donde no hay lugar para creer en Dios o en lo sobrenatural.

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Photo illustration by Andre Malok/RNS

Pero que ¡no vayan tan rápido! Recientemente me tropecé con un artículo que presenta investigaciones mostrando como los seres humanos puedes estar “interconectados” para creer, y que incluso los ateos más avezados no pueden evitar una tendencia interior hacia las creencias metafísicas. De acuerdo la periodista Nury Vittachi…

“Los científicos de lo cognitivo son cada vez más conscientes de que una perspectiva metafísica puede que esté tan profundamente integrada en el proceso del pensamiento humano que no puede marginarse. Aunque esta idea puede que parezca extraña, ya después de todo parece fácil decidir no creer en Dios, la evidencia proveniente de varias disciplinas indica que lo que tú crees realmente no es una decisión que tomas por ti mismo. Tus creencias fundamentales son decidas por niveles mucho más profundo de conciencia, y algunos puede muy bien que estén más o menos grabados en piedra” 1.

Vittachi procede a citar al ateísta Graham Lawton, que admitió que: “El ateísmo es psicológica mente imposible por la forma en la que piensan los seres humano”.

Vittachi continua:

“Estos descubrimientos puede que ayuden en gran manera a explicar una serie de puzzles en recientes estudios de ciencias sociales. En los Estados Unidos, el 38 por ciento de las personas que se identificaron a sí mismas como ateas o agnósticas afirmaron creer en un Dios o en un Poder Superior. (Pew Forum, “Religion and the Unaffiliated”, 2012). Aunque el Reino Unido se define a menudo como un lugar no religioso, una encuesta reciente llevada a cabo por Theos, sobre lo que piensan, mostró que muy pocas personas, solo el 13 por ciento de los adultos, afirmaron estar de acuerdo con la afirmación: “los humanos son seres puramente materiales sin ningún elemento espiritual”. Para una gran mayoría de nosotros, las realidades invisibles están muy presentes… La implicación es que todos creemos en una variedad similar de realidades tangibles e intangibles. Se incluya o no una marca particular de una conciencia más alta en esa lista (“Creo en Dios”, “creo en alguna suerte de fuerza superior”, “no creo en una conciencia más alta”) es poco más que un detalle” 1.

Cuanto más aprendemos sobre el cosmos, más nos damos cuenta que hay mucho más que lo que vemos con los ojos. No todos los científicos son ateos, en manera alguna. Muchos de los punteros en los descubrimientos científicos saben que un punto de vista del cosmos meramente materialista no responde a los hechos. De acuerdo a una encuesta llevada a cabo en el 2009 por Pew Research Center: “Solo alrededor de la mitad de los científicos (51%) creen en alguna forma de deidad o poder superior; específicamente, un 33% de científicos dicen creer en Dios, mientras que un 18% creen en un espíritu universal o en un poder superior”.

Por supuesto, algunos científicos son ateos y argumentan que las creencias metálicas están solo en nuestras cabezas, resultado de un proceso evolutivo impersonal no inteligente, y por lo tanto en el que no se debe confiar. Pero los nuevos descubrimientos están dándonos una perspectiva más profunda de la realidad de la creación como Dios la hizo en realidad, no como puede que hayamos asumido que sea. Y aunque debemos de admitir que la investigación científica nunca puede probar que el Dios de la Biblia existe, y que nos ha creado y redimido en Cristo, debemos de esperar que todo lo que se descubra sobre la creación será compatible con la revelación del Dios creador que se nos ha dado en y por medio de Jesucristo.

No hay nada irracional o no científico en confiar en las afirmaciones de la revelación como se nos ha dado por los profetas y los apóstoles en las Sagradas Escrituras, y como se ha confirmado después por medio de la experiencia personal. No hay tampoco amenaza alguna a Dios en el descubrimiento científico. Después de todo, Dios es el que hizo todo lo que sea descubierto. Un destacado científico incluso sugirió, irónicamente, que puede que en las próximas décadas aprendamos más sobre Dios de la ciencia que de la teología. No quiero decir que esto implique que los científicos estarán “predicando el evangelio”. Esa es nuestra tarea. La tarea de la ciencia es estudiar la realidad creada, y Dios no es un objeto físico creado. Pero los científicos están descubriendo que lo que es “real” en la creación permite mucho espacio para admitir, racionalmente, afirmaciones metafísicas tales como la realidad y existencia de un Dios transcendente y personal, que tiene inteligencia, poder y motivación para darse a conocer a sí mismo.

A medida que se conozcan mejor algunas de las ideas que están ahora dando forma al pensamiento científico, y a medida que los límites de la ciencia se reconozcan más extensamente, sospecho que un punto de vista ateísta será visto más y más por lo que es: una afirmación metafísica que no puede justificarse basada en el creciente conocimiento científico del universo. Creo que cada vez más personas, incluyendo a científicos, se encontrarán a sí mismas en la misma posición que David, quien habiendo llegado a conocer a Dios a través de los profetas y de la historia de Israel, miró a la majestad de la creación y proclamó estas palabras (Salmos 8:3-4, The Message):

Miro a tus macrocielos, oscuros y enormes,                                                                                          la joyería celestial hecha con tus manos,                                                                                              La luna y las estrellas montadas en sus lugares.                                                                                Luego miro a mi pequeñez y me pregunto:                                                                                             «¿Por qué te preocupas de nosotros?                                                                                                 ¿Por qué das una segunda mirada a nuestro camino?»

Dios nos creó a su imagen para que le conociésemos y confiásemos en él. A ese fin dedicó Jesucristo su vida y su ministerio: “Pero yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo” (Juan 12:32). Puede que no le creamos, pero colocarnos absolutamente más allá del alcance del ministerio de Jesús no es una opción que Dios nos ha dado. Algunas personas son atraídas a Cristo voluntariamente, mientras que otras ponen gran resistencia. Pero cualquiera que sea el caso, el ministerio continuo de Jesús, que fue decidido antes de la creación y está siendo llevado a cabo ahora por el Espíritu, es confrontar a todas las personas con la realidad de su existencia y con la realidad del don gratuito de Dios de la salvación. Antes o después, todas tienen que decidir ante la misma.

Algunos puede que piensen que las afirmaciones arrogantes de los ateos militantes son más racionales y científicas que las afirmaciones de la fe de aquellos que han venido a conocer a Dios por medio de los testigos de la revelación histórica, reunida y pasada a lo largo de los siglos. Pero la incredulidad de los ateístas los ha hecho duros de oídos, sordos a la evidencia. Deberían de escuchar más cuidadosamente cuando “los niños de pecho” cantan sus alabanzas a Dios (Salmos 8:2).

Vuestro hermano en Cristo,

Joseph Tkach

1 “Scientists discover that atheists might not exist, and that’s not a joke,” Science 2.0 – “Científicos descubren que el ateísmo puede que no exista, y no es un chiste”, Ciencia 2.0  http://tinyurl.com/lbljujh.

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