Navidad: un mensaje de esperanza

Publicado originalmente en el GCI Weekly Update el 9 de diciembre de 2015 en From the President

                                                                                         por Joseph Tkach

Esta celebración anual del nacimiento de Jesús es un recordatorio importante de la esperanza que tenemos porque Dios se hizo carne. Al añadir nuestra humanidad a su divinidad, el Hijo de Dios se convirtió en EmmanuelDios con nosotros, como uno de nosotros. Y así será siempre.

La tragedia en San Bernardino, California, el 2 de Diciembre de 2015, fue un doloroso recordatorio de cuanto necesitamos la esperanza que solo Dios provee.

En un tiroteo masivo, solo a unos pocos kilómetros de la sede denominacional de la Comunión Internacional de la Gracia, dos terroristas asesinaron a catorce personas e hirieron a veinte más. Muchos líderes, incluyendo al presidente Obama, expresaron su dolor y llamaron a orar. Se atribuye Karl Barth la frase: “Unir las manos en oración es el comienzo de un levantamiento en contra del desorden del mundo”. Pero el periódico New York Daily News piensa de otra forma. En su edición del 3 de diciembre de 2015 (que aparece a la izquierda) el periódico se burló de la idea de la oración, afirmando que es un sustituto infantil de la acción concreta para “arreglar” el problema del terrorismo.

de Daily News en Twitter

No perderé el tiempo desmontando esa afirmación ridícula, que ignora la profunda realidad de que Dios tiene un plan para traer el mal a un final definitivo. La Navidad destaca poderosamente un paso vital en ese plan progresivo.

El plan de Dios para conquistar el mal

Antes de empezar su obra de creación, Dios sabía que la humanidad se desviaría, por ello determinó un momento en la historia, a lo que el apóstol Pablo se refirió como “cuando se cumplió el plazo”, en el que  el Verbo de Dios se convertiría en carne y comenzaría una nueva creación con el desarrollo del reino de Dios. Ahora vivimos en ese desarrollo, entre el nacimiento de Jesús (su “primera venida) y su regreso en gloria prometido (su “segunda venida”). Durante este tiempo, aunque el reino de Dios está presente, está velado, y el mal continua, causando mucho sufrimiento y lágrimas.

En su libro, The Apocalypse Today- El Apocalipsis hoy, Thomas F. Torrance, aludiendo a Lucas 17:20-25, lo expresa así:

Debemos de pensar del reino de Dios como habiendo entrado en nuestro mundo en la vida y muerte de Jesús y como velado en la historia. Está escondido detrás de las formas y modas de este mundo en pecado, así que somos incapaces de verlo directa o inmediatamente. El reino de Dios no viene observable, no todavía. Solo tenemos que mirar a la historia de estos dos mil años culminando con guerras mundiales sin comparación en magnitud y desastre. Es imposible decir: “¡Mira, aquí está el reino de Dios! ‘Mira, allí!”. No puedes trazar las líneas de los patrones del reino de Dios inspeccionando el curso de la historia. Pero en el Espíritu del Día del Señor puedes ver, a pesar de todo eso en su contra, que el reino de Dios ha entrado ya en nuestro medio y está actuando ya entre nosotros.

Porque el Hijo de Dios se convirtió en el Hijo del Hombre, el reino de Dios está presente entre nosotros y actuando. Y porque eso es así, como Torrance señala, el Apocalipsis (que significa “revelación”) ha tomado lugar, en ese sentido, ya. La historia ha sido ya invadida y conquistada por el Cordero de Dios. Torrance manifiesta:

Apocalipsis significa la rotura del velo del sentido y el tiempo para revelar la conquista decisiva del mal orgánico por el Hijo de Dios encarnado. Apocalipsis significa la revelación de la nueva creación aunque todavía escondida a nuestros ojos detrás de la fea forma de la historia pecaminosa. Hay una nueva creación que es el fruto de la cruz delante de las fauces de todos los principados y poderes de las tinieblas. En la presencia del advenimiento de Cristo hay un nuevo cielo y una nueva tierra. No hay duda de que por medio de la mera inspección externa somos incapaces de trazar los ligamentos del reino de Dios en la historia, pero, sin embargo, es un hecho que, incluso ahora, Dios gobierna y ordena el curso del mundo. Cuando Cristo mismo viene, como vendrá de nuevo, veremos con nuestros propios ojos lo que vemos ahora solo por fe.

Cuando el Príncipe de la Paz regrese a la tierra corporalmente, todo sufrirá un cambio final, concluyente. Pero hasta ese tiempo, experimentamos las tensiones y conflictos del pecado. Aunque ya no somos más del mundo, permanecemos en el mundo, y como resultado sufrimos como Cristo sufrió, incluso mientras experimentamos la esperanza y el gozo de ser ciudadanos de su reino ya presente. Como dijo Jesús: “En el mundo afrontaréis aflicción; pero animaos, yo he vencido al mundo”. Con estas verdades del evangelio claramente en mente, nuestra celebración de la Navidad tiene profundo significado.

¿Cuándo debemos celebrar?

Hablando de la celebración de la Navidad, algunos dicen que el 25 de diciembre no es la fecha correcta. Permitidme que comente la idea de “la fecha correcta”. Recientemente fui a la celebración del cumpleaños de un amigo. Por coincidir con otras actividades, celebró la fiesta varios días después de su fecha de nacimiento. Conozco a muchas parejas que han celebrado el aniversario de bodas meses antes o después de la fecha real. En mi propia familia hemos celebrado días significativos antes y después. Pero la fecha nunca ha anulado la importancia del evento mismo o disminuido la alegría de la celebración.

No es extraño celebrar el nacimiento de personas famosas en un día diferente de cuando nació. Aunque nació el 21 de abril, el cumpleaños de la Reina de Inglaterra se celebra el 17 de junio. En Estados Unidos celebramos el nacimiento de los presidentes Abraham Lincoln y George Washington el 18 de febrero, aunque Lincoln nació el día 12 y Washington en el 22. Aunque el Dr. Martin Luther King, Jr. nació el 15 de enero, celebramos su cumpleaños alrededor del 21.

El nacimiento de Jesús de Cornelis de Vos (dominio público vía WikiArt)

Hay una simetría interesante en no conocer las fechas precisas de la primera o segunda venida de Jesús. Ciertamente no es necesario saber el día exacto en el que nació para celebrar el nacimiento de Jesús con gran alegría el 25 de diciembre (como se ha hecho en al iglesia cristiana occidental). Sin embargo, deseo hacer notar que hay evidencia substancial de que Jesús naciera en el invierno, y muy posiblemente el 25 de diciembre. El Dr. Harold W. Hoehner (Profesor y experto en cronología bíblica en el Seminario Teológico de Dallas) escribió esto:

Es claro que Cristo nació antes de la muerte de Herodes el Grande y después del censo. Mirando las narraciones del nacimiento en Mateo y Lucas uno concluiría que Cristo nació de María un año o dos antes de la muerte de Herodes. Y teniendo en mente algunas de las otras anotaciones cronológicas en los evangelios, la evidencia lleva a la conclusión de que Cristo nació en el invierno del año 5 o el 4 antes de Cristo. Aunque la fecha exacta del nacimiento de Cristo no puede saberse, lo más razonable es que fuese en diciembre del año 5 antes de Cristo, o en enero del año 4 antes de Cristo.

La idea de que Jesús nació el 25 de diciembre se remonta a Hipólito (165-235 d.C.). Lucas 2:1-7 menciona un censo fiscal ordenado por Augusto César. Es muy probable que los registros del censo fueran guardados en los archivos civiles de Roma. Cirilo de Jerusalén (348-386 d.C.) pidió que esos registros fuesen revisados e informó de los resultados: Jesús nació el 25 de diciembre. Desafortunadamente, los registros no existen ya, así que no podemos confirmar tan afirmación. En el año 386 d. C. el arzobispo Juan Crisóstomo también declaró que Jesús nació el 25 de diciembre, aunque él no ofreció evidencia alguna que lo corroborara. Como resultado de la declaración de Crisóstomo, el 25 de diciembre se convirtió en la fecha oficial en la que la iglesia cristiana occidental celebra el nacimiento de Jesús. La iglesia oriental celebra el nacimiento el 6 de enero, también en invierno.

Una objeción usada a menudo en contra la celebración del nacimiento de Jesús en invierno es la afirmación de que los rebaños se estabulaban en Palestina de noviembre a marzo, y por ello no habrían estado en los campos por la noche, como señala Lucas 2:8 que lo estaban. Pero este argumento no es tan concluyente como parece, como hemos señalado en un artículo en nuestra página web denominacional http://www.gci.org/jesus/whenborn (solo en inglés).

Nosotros celebramos el suceso, no el día

El no saber con toda seguridad cuando nació Jesús ha traído muchas especulaciones. Mi favorita es que nació el 11 septiembre del año 3 a.C., que fue una luna nueva y Rosh Ha-Shanah (el Nuevo Año judío). Pero tal especulación es irrelevante ya que una celebración no es la realidad, sino un signo que señala a la realidad en la que creemos. La celebración (el signo) del nacimiento de Jesús señala a la sorprendente realidad de la revelación en el tiempo y en el espacio (la historia) del Hijo de Dios en la persona (carne y sangre) de Jesús de Nazaret. ¡Oh, vayamos a adorarle!

La adoración de los pastores de Matthias Stomer (Dominio público vía Google Cultural Institute)

Sin importar qué día nació Jesús, fue en el “tiempo correcto”. Nota la afirmación de Pablo: “Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos (Gálatas 4:4-5).

Con el nacimiento de Jesús en Belén, el plan de redención glorioso de Dios empezó a abrirse paso en el tiempo y en el espacio (en la historia). De acuerdo con ese plan, Jesús nació como un ser humano completo y total. Lo que celebramos es el hecho del nacimiento de Jesús (la realidad), no el día. Después de todo, ¡somos cristianos no astrólogos!

Que el Hijo de Dios se hiciera carne (la Encarnación), y a través de su nacimiento viniera al mundo, es un suceso que no solo cumplió la profecía y el antiguo pacto, fue “el evento de todos los eventos” en determinar nuestra eternidad. Sin importar el día real del nacimiento de Jesús, en la Comunión Internacional de la Gracia nos unimos cada año al resto del cristianismo en la celebración de este gran acontecimiento. Lo hacemos el 25 de diciembre de acuerdo con el calendario cristiano occidental.

P.d. Para enlaces a artículos de la GCI sobre la Navidad ir a http://www.gci.org/christmas/articles (en inglés).

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