La sorprendente reparación de conexión online


                                                                                Pedro Rufián como en VV OCT-2013           por Pedro Rufián Mesa

 

Vivimos en la era de la cibernética, la informática y la conexión móvil continua. Estamos lejos de cuando tenías que pedir una conferencia a una telefonista en una centralita, o después ir al bar o la gavina telefónica más cercana para hacer una llamada. ¿Significa esto que tene-mos mejor comunicación quConexión de ordenadore nunca antes? Yo tengo mis dudas. ¿Qué viene a tu mente cuando te digo “ESPIRITUALMENTE ONLINE?”.

Dios hizo al ser humano para que estuviera en conexión espiritual continua con él y original-mente lo equipó con todo lo necesario para que así fuera. ¿Qué es necesario para estar en conexión “online” con Dios?

El hardware

En términos informáticos el “hardware” es el ordenador en sí. La máquina. En términos humanos, es el propio cuerpo, especialmente el cerebro. Dios lo creó apropiado para tener conexión “online” con su Creador. Fuimos creados con una computadora increíble que dispone de una capacidad inusitada de velocidad y memoria. Todavía no hay ordenador artificial que se pueda ni siquiera acercar a la velocidad que funciona el cerebro humano. Capaz de emplear enormes cantidades de datos en muy poco tiempo, y sobre todo que tiene la increíble capacidad de comunicarse con el mundo exterior de forma  personalizada.

Una fuente de energía

Pero el ordenador sin una fuerte de energía que lo alimente es una máquina muerta. Así es el ser humano sin el espíritu. Dios hizo un ser humano de la arcilla de la tierra, pero necesitaba el aliento de vida.  Es el espíritu el que le da vida y el que hace que la vida se mantenga en él.  “Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” (Génesis 2:7).

Dios toca a Adán el dedo de Dios Capilla Sixtina “No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librará al que la posee” (Eclesiastés 8:8). En este sentido el espíritu en el ser humano es como la voluntad de Dios de que el ser humano esté activado, sea, tenga voluntad.

El software                                                                                                                            

El ordenador con solo la fuente de energía, pero sin el software apropiado, sin los programas, no vale de mucho. No podría hacer nada, le faltaría la capacidad para unir la información en forma lógica y útil. De la misma manera el ser humano sin las conexiones lógicas, las sinapsis cerebrales adecuadas, y los programas lógicos para analizar la información, tomar decisiones y llevarlas a cabo, no valdría de mucho. Sería como un ser humano fuera de sus sentidos.

En el ordenador, el programador tiene que escribir todos los comandos en forma de un programa, con un lenguaje compatible con el ordenador. Podemos decir que es el software el que le da vida ordenada al ordenador, hace que funcione en forma lógica.  De la misma forma es el espíritu en el hombre, por el que Dios le otorga también el libre albedrío, el que tiene la capacidad de darle entendimiento. “Ciertamente espíritu hay en el hombre, y el soplo del Omnipotente le hace que entienda” (Job. 32:8).

Contacto con Dios La gran diferencia entre el ordenador y el ser humano, con una mente lógica y sana, es la increíble capacidad que Dios le dio, por medio del libre albedrío con el que es capaz de programar su vida por sí mismo.

Todo fue bien para el ser humano mientras estuvo dependiendo de su programador y Creador. Tuvo conexión directa, continua y personal con su Creador. Pero con la capacidad del libre albedrío decidió ir en contra del programa de su Creador, su programa empezó a fallar y perdió la conexión espiritual online.

Así el ser humano empezó a crear sus propios programa con los cuales funcionar, razonar y sacar sus propias conclusiones. Y de igual forma que existen numerosos programas básicos para el ordenador, el ser humano, dejándose llevar por su libre albedrío y desconectado de su programador, a ciegas, creó muchos programas humanos básicos por los cuales guiarse para vivir: el animismo, el panteísmo, el espiritismo, el hinduismo,el  budismo, el judaísmo, el cristianismo, el islamismo, el sincretismo, el gnosticismo, el ateísmo etc.

Y con sus ojos espirituales cegados se olvidó de que Dios lo había creado para que tuviera una relación espiritual continua, de amor con su Creador, y no una religión, basada mayoritariamente en su capacidad intelectual e inventora y controladora.

A pesar de la independencia del ser humano, Dios no dejó de amarlo. Sabía que solamente si tenía instalado su programa original podría volver a estar espiritualmente “online” con Él.

A pesar del vacío que creó la desconexión del ser humano con su Creador no le hizo olvidar que necesitaba estar espiritualmente “online” con Él. Es por ello que cada uno de los programas humanamente ideados prometen una conexión exclusiva con el único y verdadero Dios.

El Creador, amándonos desde antes de la fundación del mundo, no nos dejó totalmente a ciegas y por ello nos proveyó de su manual.

El manual Biblia manos frente a la BibliaPara usar correctamente el ordenador y los programas, el Creador nos dejó su manual de instrucciones que describe el producto y la forma correcta de usarlo. La Biblia describe quién es el Creador y cómo restauraría la conexión espiritual “online” con Él. Además nos instruye sobre el sentido, cometido y propósito de la vida y cómo podemos funcionar de acuerdo a ese propósito teniendo relación personal con él.

La Biblia nos indica como tener una vida plena, con sentido y cómo recibir y aceptar aquello que Dios nos ha dado gratuitamente en Jesucristo, la vida eterna en y por medio de Él. “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Juan 5:39-40). Jesús les dijo a los judíos de su tiempo que no adoraran el manual, sino al autor del mismo y fuesen a Él para tener vida eterna. La Biblia se distingue claramente de todos los demás manuales en que nos revela al mismo Creador.

El dispositivo de conexión y reformateo

El elemento de unión decisivo de una conexión externa es la línea telefónica. Sin este dispositivo la comunicación no es posible. Como vimos antes, cuando los seres humanos se independizaron de su Creador, la conexión espiritual “online” se cortó.

El ordenador no puede de ninguna forma restablecer la conexión por sí mismo, sino que tiene que ser el propio creador y programador el que la restablezca por medio de un dispositivo de conexión. El pecado rompió la conexión espiritual “online” con Dios y no había forma en que el ser humano pudiese restablecerla. Por eso fue nuestro propio Creador y programador el que tuvo que tomar la iniciativa para restablecer esa conexión y volver a programarnos.

Toda la relación de Dios con su pueblo físico, Israel, nos muestra esa realidad de que la iniciativa tiene que partir del Creador. ¿Qué le dijo Dios que Moisés le dijese al Faraón?: “Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros… Y oirán tu voz; e irás tú, y los ancianos de Israel, al rey de Egipto, y le diréis: El Señor el Dios de los hebreos nos ha encontrado; por tanto, nosotros iremos ahora camino de tres días por el desierto, para que ofrezcamos sacrificios al Señor nuestro Dios” (Éxodo 3:14, 18) .

Jesús también hizo mención de esta realidad de que Dios el que toma la iniciativa, ya que no había otra forma de que el ser humano pudiera volver a conectar con él:  “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero… Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él” (Juan 6:44, 65-66).

Muchos de sus discípulos, igual que los judíos hasta el día de hoy, e incluso muchos cristianos religiosos, creen que somos nosotros, por nuestras buenas obras y acciones, los que abrimos el acceso a la conexión espiritual “online” con Dios. Nada más lejos de la realidad. El apóstol Pablo también escribió admitiendo esta realidad que es solo por el amor y la gracia de Dios que somos encontrados o conocidos por Él: “…mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?” (Gálatas 4:9).

El Creador y Programador tuvo que convertirse en el dispositivo de conexión y de formateo. Dios por medio del Hijo se encarnó en María para hacerse uno de nosotros, vivir, padecer y al morir atraernos a sí mismo a cada uno de nosotros para formatearnos de nuevo y volver a hacer posible la conexión que quedó inutilizada por el pecado: “Pero yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo” (Juan 12:32).
Y no solo eso, sino que después de hacerse uno de nosotros para volver a formatearnos con el programa del propósito para el que fuimos creados, y restablecer la conexión, estableció en nosotros el dispositivo de conexión espiritual “online” continuo y permanente; el Espíritu Santo: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros… En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros… respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” (Juan 14:16-18, 20, 23).

Aunque todos los seres humanos hemos sido programados de nuevo en y por medio de Jesucristo, y tenemos la conexión espiritual “online” restablecida, no todos son conscientes de esa realidad ni están disfrutando de la misma, ya que para que el nuevo programa se active en nuestro ordenador es necesario reiniciarlo con la contraseña adecuada.

La contraseña

La única contraseña, clave o llave válida es ¡Jesucristo! Pero no todos los seres humanos aceptan que esa sea la contraseña. Para que lleguen a aceptarlo Dios tiene que actuar en sus mentes mostrándoles que es así: “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre, y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo,y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar” (Mateo 11:27). De ahí la cantinela de Jesús a sus oyentes y después de muchas de sus parábolas: “El que tenga oídos para oír, oíga” (Mateo 11:15, 13:9; Marcos 4:9, 23; 7:16, etc.).

Pablo hace mención de la misma verdad, no está en nosotros la capacidad de entender y aceptar ese entendimiento: “Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia… De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece” (Romanos 9:16, 18). “Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre” ( Apocalipsis 3:7).

Solo Dios tiene la potestad de abrirnos el entendimiento espiritual para que respondamos a su llamada. Esto, en nuestro vano razonamiento y supuesta autosuficiencia, igual que otras cosas de Dios, no es fácil de aceptar. Pero tenemos la promesa de Dios de que Él les va a dar a cada ser humano la oportunidad de conocer y aceptar la contraseña verdadera:  “…el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4).

Aquellos que todavía no les ha amanecido la luz de Cristo siguen viviendo alejados del plan de su Creador, como si su conexión estuviese todavía cortada y por ello siguen usando programas y manuales errados que los llevan a la frustración, al vacío interior, al sufrimiento y a la desesperación. Hemos visto que ningún ser humano por sí solo es capaz, aún cuando lo desee, de volver a estar en conexión espiritual “online” con Dios.

Sin embargo el plan de Dios es que todos los seres humanos lleguen a experimentar esa conexión con Él. Para programar de nuevo al ser humano y conectarlo desarrolló un plan único y perfecto, basado en la gracia y no en las obras. Mandó a su Hijo para solucionar todos los defectos.

El precio que tuvo pagar fue su vida. Sacrificó su vida intachable en la cruz para que nosotros podamos estar nuevamente conectados espiritualmente “online” con Dios. Jesucristo se convirtió en el dispositivo de conexión y formateo, y en la propia contraseña de acceso que todos tienen que aceptar y recibir cuando el Padre les abra los ojos para ver y los oídos para oír.

El que Él lo ha hecho todo posible gratuitamente le da derecho a determinar el cuándo esa realidad se hace palpable para cada uno de los seres humanos. Si a ti te ha abierto ya los ojos para ver y los oídos para oír, aprovecha cada instante para estar en conexión espiritual activa “online” con Dios. En esa relación y comunión estarás experimentando las primicias de la plenitud del propósito por el que Dios nos ha creado.

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