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JOHN HALFORD

Entrevista con Eric Middleton, autor del libro The NewFlatlanders 

por John Halford

 

Como editor a menudo me envían libros para revisarlos. A muchos, quizás a la mayoría, les doy un vistazo pero no tengo tiempo para examinarlos. Cuando el editor de Eric Middleton me envió su libro The New Flatlanders1 pensé que era sólo otro libro más, pero como sé que a nuestros lectores les gustan los artículos sobre la relación entre la religión y la ciencia, lo puse en mi montón de “mirarlo de nuevo”, que no deja de crecer. Se quedó allí durante algunas semanas, hasta que un día lo cogí de nuevo. Luego no podía dejarlo. Es extraño encontrar un libro que te haga pensar, desafiando lo que siempre has aceptado, y que estalle cargas de profundidad intelectuales en tu mente.

Eric Middleton es un rector de universidad retirado, científico y cristiano. Ha pensado extensamente sobre las implicaciones de los descubrimientos científicos, y las cosas raras que se están descubriendo a medida que investigamos las profundidades de la realidad. También entiende porqué es difícil hoy para muchas personas creer en el cristianismo. No parece que conteste a sus preguntas, con lo que él está en desacuerdo. Él mantiene que la fe cristiana no sólo contesta las preguntas de la vida, sino que abre nuevas posibilidades para explicar los fenómenos extraños y maravillosos que los científicos están aceptando ahora como realidad. Es obvio que a Eric Middleton le gusta enseñar por medio del diálogo. Le llamé y empezamos a hablar pidiéndole que presentara sus ideas a nuestros lectores. Creo que te gustará la charla aunque no sea una “lectura fácil”, pero Einstein nos recuerda hacer las cosas tan simples como sea posible, pero no más simples de lo que son. Si quieres expandir tu mente sigue leyendo.

John Halford: ¿Por qué titulaste este libro The New Flatlanders?

Eric Middleton: Basé el título en la novela clásica de ciencia ficción Flatland de Edwin A. Abbott.

[Abbott, un profesor como Middleton, escribió aun antes de que lo científicos empezaran a indagar en las ideas de novelas sobre la relatividad y de un universo multidimensional. Abbott escribió Flatland (Tierraplana) como un medio en el que no había ni arriba ni abajo. Se experimentaba la vida sólo en dos dimensiones. Un habitante de Tierraplana tiene un encuentro con un visitante de una tierra espacial tridimensional, este trata de mostrarle las limitaciones de su mundo bidimensional, que siempre había representado la realidad. El pobre Tierraplana se esfuerza por captar conceptos que, nosotros que vivimos en el mundo tridimensional aceptamos sin más. Él encuentra que tenemos los mismos problemas cuando estamos tratando de comprender una realidad que ahora sabemos tiene al menos once dimensiones. Los “Nuevos Flatlanders” de Middleton fueron varios grupos de jóvenes que le pidieron que los guiara en una exploración de la fe a la luz de los modernos descubrimientos científicos].

“¿En verdad puedes ser científico y cristiano? “¡Queremos saber más!”, fue la reacción del grupo después de nuestra primera charla. Pero tuvimos que desechar ideas del siglo XIX sobre la ciencia y la religión antes de poder avanzar. “Tú sabes donde estás con la ciencia: prueba las cosas, experimenta con ideas”, pensaban ellos. Conclusión: somos capaces de captar el asombro y la maravilla del universo y al mismo tiempo preguntarnos sobre los misterios y las paradojas de la teoría cuántica.

La “Teoría del Todo” actual, con extensa aceptación, nos muestra una realidad que necesita de diez u once dimensiones para describirla.

La espiritualidad se ha separado de la religión en la mente de muchas personas: Tú puedes ser una persona espiritual sin ser “religiosa”.

Necesitamos encontrar un lenguaje para hablar sobre tales cosas inimaginables, para captar la transcendencia. Sin dejar atrás las palabras matemáticas o religiosas con su “factor interno”, podemos oír la forma en la que el Espíritu nos está hablando en el siglo XXI, quizás aun “conocer la mente de Dios”, como Hawking nos desafía a hacer, y al final no explicar a Dios, sino encontrarnos con él.

Cada grupo de estudiantes llegaron a llamarse a sí mismos “Flatlanders”, habiendo entrado en la historia de Tierraplana. Cada uno debemos entrar por nosotros mismos en Tierraplana y sentir a que sería semejante vivir sólo en dos dimensiones. Por analogía, nos capacitó para hablar sobre las once dimensiones que están a menudo escondidas en el lenguaje inaccesible de las matemáticas. Para desdén de la iglesia y la religión formal, ellos mismos trajeron a la palestra las ideas centrales de la encarnación, la resurrección etc., pero en términos no religiosos.

Para nuestra sorpresa, descubrimos el poder de la oración, el problema del mal, nuestra hambre de lo espiritual y nuestra conciencia de lo sobrenatural. Nos extasiamos por la maravillas que hemos descubierto, no sólo en los aspectos físicos, sino también en la paz profunda de la sanidad de las heridas pasadas. Estas “dimensiones del Espíritu” necesitan revelación del Espíritu que trae orden al caos.

La espiritualidad se ha separado de la religión en la mente de muchas personas: Tú puedes ser una persona espiritual sin ser “religiosa”. Sin embargo, encontramos que fue por medio de las dimensiones cristianas que fuimos capaces de encontrar un camino para explorar el mundo y a nosotros mismos, de integrar la  espiritualidad con la ciencia. Esto se ve al integrar las nuevas dimensiones en la teoría M con el gozo de experimentar y encontrarnos con el Espíritu.

Ellos me dijeron: “Tienes que escribir un libro sobre esto para aquellos que dudan, que encuentran aburrida la religión”.

JH: No estoy seguro de comprenderlo, pero sé que la teoría cuántica ha mostrado que lo que nosotros vemos como una realidad sólida, es en realidad partículas o puntos de energía. Las ideas básicas de la relatividad y la mecánica cuántica han estado ahí casi todo el último siglo. Es difícil de captar, e incluso los científicos están teniendo dificultades para poner juntas todas esas ideas extrañas en una “Teoría Unificada del Todo”. Por lo que entiendo, el problema tiene que ver con reconciliar nuestra comprensión de la gravedad y la relatividad con la física cuántica. En otras palabras, sabemos que el universo es una entidad unificada, pero es difícil de armonizar lo que sucede a una gran escala en el espacio exterior con lo que ahora sabemos está sucediendo a una escala infinitésimamente pequeña en las partículas elementales.

EM: En lo que se llama la Revolución de Septiembre de 1984, Michael Green y John Schwarz presentaron la idea de que las partículas no son puntos después de todo, sino cuerdas; de hecho supercuerdas de diez dimensiones. Esta nueva perspectiva resolvió muchas de las dificultades que los físicos habían estado encontrando, y señaló a la posible unificación total de las cuatro fuerzas conocidas.

Parece un concepto nuevo y extraño. A los científicos no les gusta tampoco, pero la única razón por la que la teoría de las supercuerdas ha sido aceptada es porque funciona y es enormemente creativa. Ed Witten, uno de los

Mi visión profética es que la imagen del nuevo mundo científico se convertirá en una perspectiva multidimensional para facilitar nuestra percepción de todo.

 

exponentes más destacados de las teorías actuales, afirman que “todas las grandes ideas en física han surgido a partir de la idea de las supercuerdas, aun la de la Relatividad General”. Descubrir esto fue “el placer más grande de su vida”.

Nadie ha llegado a medir la extensión total de esta teoría, pero el profesor Witten y otros físicos claves confían que así como las vibraciones de una cuerda de un violín producen notas diferentes, las vibraciones de las supercuerdas producen las diferentes partículas de la materia y todas las fuerzas actuando en ellas.

Muchos físicos toman estas dimensiones en serio, pero para otros el carecer de predicciones comprobables es un problema.

Sin embargo, ¡funciona! Las dos teorías más importantes del siglo pasado, la de la gravedad y la de la mecánica cuántica, están incompletas. La teoría de las supercuerdas resuelve las diferencias entre ellas al usar dimensiones adicionales de espacio-tiempo.

JH: ¿Y la teoría M…?

EM: Al encontrar que la teoría de las supercuerdas resuelve las diferencias entre la gravedad y la mecánica cuántica, otro problema más, es que compiten cinco versiones de la teoría de las cuerdas. Todas funcionan bien. De la misma forma que Maxwell descubrió que la electricidad y el magnetismo eran aspectos de la misma fuerza. Así hace poco surgió una nueva teoría, la teoría M. Esta muestra una relación matemática simple entre las diferentes teorías de las supercuerdas. Y lo logra al identificar una sorprendente “dualidad”, una misteriosa simetría ya que aunque los cinco modelos teóricos parecen ser diferentes, son en realidad parte de una teoría básica. Hemos visto esta dualidad antes: la luz es una partícula y una onda a la vez (¿o en el concepto de la Trinidad?. En un nivel más mundano, la vemos en que el hielo y el vapor son formas de agua.

Descubrir que la dualidad también se aplica a las cuerdas fue tan sorprendente que se le ha llamado la Segunda Revolución de las Supercuerdas de 1995. En un desafío matemático, Ed Witten, juntó todo el trabajo sobre la dualidad bajo el paraguas de la teoría M en 11 dimensiones. Él insiste que la “M” puede significar Maravilla, Mágico, Misterio, Membrana o Madre de todas las cuerdas.

La teoría M reemplaza al manojo de supercuerdas atadas con una goma por algo más parecido a pompas de jabón llamado supermembranas. Empezando con la cuerda D-1 y la membrana D-2, los físicos añaden dimensiones. Cuando hay un número “p” de dimensiones, hablan de p-branes.

Los físicos están, por lo tanto, proponiendo que todo en el universo surgió de las vibraciones de pequeñas gomas conocidas como cuerdas (o de superficies conocidas como branes). Esta teoría de las supercuerdas no sólo une el vacío que ha existido durante la mayoría del siglo XX entre la relatividad y la mecánica cuántica, sino que también provee la teoría de un campo unificado, uniendo todas las fuerzas y las partículas, que eludió Einstein durante los últimos treinta años de su vida. Además está cambiando nuestras percepciones y afectando con nuevas dimensiones la forma en la que consideramos los temas espirituales.

Mi visión profética es que la nueva imagen del mundo científico se convertirá en una perspectiva multidimensional para facilitar nuestra percepción de todo. Las implicaciones para el pensamiento religioso son fenomenales. Como Rowan Williams me dijo sobre The New Flatlanders: “Has usado la metáfora sin forzarla y conseguiste usarla para darle un aire fresco a cada una de las grandes doctrinas cristianas…”.

JH: La comprensión de que hay otras dimensiones no es ciencia ficción, ni ciencia al margen. Parece que es aceptado como respetable y creíble, aun si las implicaciones no se entienden del todo. Las dimensiones más allá de las tres, o las cuatro si incluimos el tiempo, que experimentamos son un concepto muy difícil de captar. ¿Puedes ayudarnos a imaginar la realidad multidimensional?

EM: Uno de los descubridores originales de las supercuerdas, Michael Green, me las describió como una espiral en cada punto del espacio. Todas las dimensiones están presentes en cada punto, pero nosotros somos conscientes sólo de nuestras tres, además de la del tiempo (las dimensiones externas), porque todas las otras (las dimensiones internas) están enrolladas o compactadas en un espacio muy pequeño y son demasiado pequeñas para notarlas.

Alan Chodos y Steven Detweiler sugieren otra imagen: Imagina un tubo muy largo y muy fino que ha sido unido para formar un anillo cerrado. La pequeña circunferencia del tubo mismo es la dimensión interna, mientras que las distancias más largas, alrededor del perímetro del anillo, son las macrodistancias que observamos. Chodos y Detweiler señalan felices que es muy probable que las dimensiones internas puedan alguna vez expandirse de nuevo. Brian Greene también sugiere que es muy probable que una de esas dimensiones pueda ser comparativamente grande, o aun ¡infinita!

Una analogía muy útil es la de la cueva de Platón. Para los prisioneros, las sombras bidimensionales en la pared de la caverna son toda la realidad. ¿Estamos nosotros viendo sólo sombras tridimensionales de una realidad más alta?

JH: Estamos acostumbrados a pensar en la ciencia y en la teología como en

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Los prisioneros en la caverna

Algunos seres humanos están prisioneros en una caverna subterránea. Están en la misma desde la niñez con sus piernas y cuellos amarrados por grillos fijos, viendo solo lo que hay frente a ellos, sin poder mover sus cabezas. Su luz procede de una hoguera que arde lejos sobre y detrás de ellos. Entre el fuego y los prisioneros hay un camino, a lo largo del cual vemos una muralla con aperturas como si fueran pequeños teatros de marionetas puestos frente a ellos para mostrarles las marionetas.

Otros seres humanos pasan a lo largo de la muralla llevando toda suerte de cosas que proyectan sus sombras sobre la muralla como si fueran estatuas de hombres y de otros animales. Los prisioneros sostendrían que la verdad no es otra sino que son sombras de cosas artificiales.

Luego uno de los hombres es liberado y de repente compelido a levantarse, a volver su cabeza, a caminar y a mirar hacia la luz. ¿No supones que está perdido y cree que lo estaba viendo antes es más verdad que lo que ahora ve como realidad?

Si tal hombre bajara de nuevo y se sentara en el mismo asiento, y si una vez más tuviera que competir con aquellos prisioneros perpetuos dando su juicio sobre aquella sombras, ¿no se reirían de él? ¿Y no se diría de él que había subido y regresado con su vista estropeada y que no merecía la pena tratar de subir siquiera? Y si ellos de alguna forma pudieran poner sus manos sobre el hombre que había tratado de liberarlos y llevarlos arriba, ¿no lo habrían matado?

La República, Platón

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dos campos separados. Pero hoy parece que los científicos están cómodos usando un lenguaje con reminiscencias en la teología para hablar de la última comprensión, ¿están la ciencia y la teología juntándose de nuevo?

EM: El libro era sobre dos caminos, el de la ciencia y el del Espíritu. Para mi sorpresa esto llevó a una “Shalom”, a una unidad entre la ciencia real y la vida real en el Espíritu. Se convirtió en una forma de hablar sobre ambas áreas, en un mensajero para los científicos en su propio lenguaje, y en un desafío para que las personas religiosas fueran reales.

Los diferentes grupos de “tierrasplanas” encontraron las imágenes “casi espirituales” semejantes a galaxias, agujeros negros, ondas pilotos, gatos de Schrodinger y atrayentes extraños dentro de la teoría del caos de las muchas ramas de la ciencia actual.

Hay misterio y paradoja y la necesidad de modelos para describir lo transcendente, tanto en la ciencia como en la fe. En la resurrección, creo que las dimensiones del universo se expandieron. El asombro y el misterio son a menudo impulsores a nuevas dimensiones de la fe y la consciencia.

¿Nos atrevemos a ser desafiados por la revelación, por Dios hablándonos, elevándonos a ver la maravilla, la belleza y la secuencia dentro de nuestra “tierraplana” tridimensional, o viniendo a la tierra él mismo? Jesús nos desafía: “Pedid y se os dará, buscad y hallaréis” (Mateo 7:7). ¿Funciona la oración? Nunca lo sabremos si no lo intentamos. Encontramos que Tierraplana nos dio un lenguaje para hablar sobre una realidad más profunda.

JH: Pensamos en el cielo como en un lugar “allá arriba” donde “vamos”. Pero si pensamos en él existiendo en dimensiones adicionales, quizás deberíamos pensar también en términos de “alrededor” y “dentro”, o como San Pablo dijo: “él no está lejos de ninguno de nosotros”(Hechos 17:27).

EM: Es tiempo de renunciar a los conceptos de la “tierra plana” de la teología del siglo XIX. El reino de los cielos está sin duda en las dimensiones de Dios, alrededor de nosotros, dentro de nuestro alcance, “esperando que lo identifiquemos”. John Polkinghorne describe la esperanza cristiana de la resurrección como la reconstrucción de un “molde disuelto al morir, en un nuevo medio a la elección de Dios”.

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La naturaleza de Tierraplana

LLamo a nuestro mundo Tierraplana, no porque la llamemos así, sino para que su naturaleza sea clara para ustedes, mis felices lectores, que tienen el privilegio de vivir en el espacio.

Imagínense un inmenso folio de papel en el que líneas rectas, triángulos, cuadrados, pentágonos, exágonos y otras figuras en lugar de permanecer fijos en sus lugares, se mueven libremente sobre, o, en la superficie, pero sin poder levantarse de la misma. Semejantes a sombras, sólo que con vértices definidos y luminosos, y entonces tendrán un concepto bastante correcto de mi país y sus habitantes. Hace pocos años debería de haber dicho “en mi universo”, pero ahora mi mente se ha abierto a una visión más alta de las cosas.

En tal país, percibiría de inmediato que sería imposible que haya algo de lo que usted llama una clase “sólida”, pero me atrevo a decir que supongo que al menos podríamos distinguir los triángulos, los cuadrados y otras figuras mientras se mueven como he descrito. Al contrario, no podríamos ver nada, no al menos para distinguir una figura de otra. Nada era visible, ni podría verse por nosotros, excepto las líneas rectas, y demostraré rápidamente la razón de esto.

Coloquen una moneda en el centro de una de sus mesas, e inclinándose sobre ella mírenla desde arriba. Aparecerá como un círculo. Pero ahora si se retiran hacía el borde de la mesa y van bajando gradualmente su cuerpo hasta tener su vista a la altura del borde de la misma, poniéndose usted así más y más en la condición de los habitantes de Tierraplana, encontrará que la moneda se va convirtiendo en más y más ovalada a su vista, y al fin, cuando tiene sus ojos a la misma altura del borde la mesa, de forma que usted está como si fuera un tierraplana, la moneda habrá cesado de ser oval totalmente y se habrá convertido, en cuanto a lo que usted ve, en una línea recta.

Flatland: A Romance of Many Dimensions por Edwin A. Abbott (1838-1926)

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Este universo tridimensional “se enrollará como una vieja sábana” y habrá unos nuevos cielos y una nueva tierra, en sorprendentes nuevas dimensiones. Es interesante que al principio, en el Big Bang, las once dimensiones eran coiguales.  Las cuatro dimensiones familiares del espacio-tiempo se expandieron, y las otras siete se enrollaron, compactadas. ¡Las matemáticas nos dicen que podría haber sido al contrario! Entonces sin duda las siete dimensiones se expandirían y las nuestras actuales se enrollarían.

JH: Sugeriste que “la esperanza cristiana de nuevos cielos y nueva tierra, comprendidos como una resurrección corporal en más dimensiones, encaja sorprendentemente bien con los nuevos puntos de vista del mundo científico”, ¿podrías elaborarlo? ¿Es presuntuoso, dado lo que sabemos, sugerir que “en la casa de mi Padre muchas dimensiones hay?

EM: Las narraciones de la resurrección nos muestran a un Jesús liberado de los límites meramente locales del tiempo y el espacio y en “un modo de ser que transcendió nuestras limitaciones de espacio-tiempo”. Nos señala hacia un cielo que transciende claramente de las cuatro dimensiones espacio-tiempo en las que pensamos que vivimos. Nosotros mismos tendremos un nuevo modo de vida, un nuevo cuerpo en muchas dimensiones como las anteriores abiertas a la belleza, el amor y el gozo. ¡La casa del Padre no será menos emocionante!

La resurrección en sí misma es espiritual y física, y lo mismo se aplica para nuestra respuesta a ella. ¡La nueva vida no se deduce sino que uno se encuentra con ella!

JH: Es sorprendente pensar en ello. Supongo que un problema potencial sea que las personas puedan ver alguna similitud entre todo esto y ciertas creencias metafísicas o de la Nueva Era, y así ser llevadas a la ceguera espiritual. ¿Cómo protegiste a los “New Flatlanders” contra eso?

EM: Estás en lo cierto. El materialismo y nuestra cultura secular no han satisfecho y muchas personas sienten una profunda hambre espiritual a la que buscan respuesta. A veces, la buscan dentro se sí mismas, lo que no es una idea totalmente buena porque la oscuridad y la herida pueden descansar en lo más profundo de todos nosotros, y llevarnos a sentir que toda clase de acciones están justificadas.

Las personas que son conscientes de sus propias debilidades, a veces, prefieren tener contacto con otros espíritus por medio de la adivinación, los médiums, la ouija, las cartas del tarot etc. Pero, a menudo, olvidan que los espíritus no son neutrales, sino que pueden ser buenos o malos, y algunas veces las personas conectan con espíritus de oscuridad, de superstición y de las fuerzas ocultas. Las fuerzas de las oscuridad ganan cada vez que las personas prefieren enredarse con estos espíritus en lugar de escuchar al Espíritu Santo de Dios.

El incremento de la espiritualidad tipo Nueva Era se relaciona con la incapacidad de muchas iglesias para trasmitir la presencia sanadora del Espíritu Santo tan necesaria. Muchos seguidores de la Nueva Era han dejado las iglesias que no satisfacen sus necesidades espirituales. La sanidad de la Nueva Era no funciona sino por el precio de ser prisionero de las fuerzas ocultas de la oscuridad.

Muchos en mis grupos de “tierraplanas” habían experimentado ya con las creencias de la Nueva Era, y las consideraban una pálida sombra comparadas con una relación personal con Jesucristo. Para nuestra sorpresa algunos de los “tierraplanas” descubrieron que fueron sanados de los espíritu de la oscuridad adquiridos en iglesias espiritistas. El poder y la autoridad del Espíritu Santo liberó a Josh por ejemplo. Otros sanaron de heridas y traumas del pasado. La sanidad interior lleva a menudo a la sanidad física.

The New Flatlanders fue el resultado de nuestras exploraciones abiertas sobre la ciencia y la espiritualidad. Considerándolo en retrospectiva se desarrolló como un tipo de sinfonía, un Everest personal a medida que las diversas preguntas y temas empezaron a conjugarse. La Teoría de las Supercuerdas y la Teoría M en 11 dimensiones cambió nuestras percepciones y afectó la forma en la que mirábamos las cosas del Espíritu. Cada nuevo grupo de “tierraplanas” venía con un sentido de exploración abierta. Tuvimos que encontrar un lenguaje para hablar sobre las nuevas y revolucionarias ideas que encontramos, mensajeros de lo eterno en su propio lenguaje. Llevó a una integración única de la maravilla de lo espiritual con lo sorprendente de la ciencia actual.

1 The New Flatlanders, por Eric Middleton, está publicado en inglés por Highland Books, Two High Pines, Knoll Road, Godalming, Surrey GU7 2EP Reino Unido. (ISBN: I-897913-65-6).

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