El Big Bang


Publicado por GCI Weekly Update el 25 de Junio, 2014 en From the President 

                                                                  Por Joseph TkachjoeandtammyTkach

 

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Un artículo reciente del Wall Street Journal (WSJ) citaba una encuesta mostrando que el 51% de los estadounidenses no creen que el universo empezara por sí mismo, de la nada, con un “big bang”. Lo que más sorprendió sobre el artículo fue su honestidad al explicar porqué tantos no creían en la teoría del big bang, que es el modelo prevalente en cosmología para explicar el comienzo del universo. El artículo del WSJ decía esto:

Los culpables pueden ser los “científicos ateístas”, un grupo pequeño pero muy vocal de pensadores que usan la ciencia para afirmar que no hay Dios. Algunos argumentan que el universo vino a la existencia por sí mismo. En particular el libro de 2012, A Universe from Nothing – Un Universo de la Nada, del físico Lawrence M. Krauss insiste que el big bang sucedió dentro de un completo vacío, y por lo tanto no hay necesidad de un “Dios”. Pero la presuposición clave de la conjetura del señor Krauss está falta y en contra de la cosmología moderna. El big bang no sucedió en la “nada”. Tuvo que iniciarse en alguna clase de medio preexistente, conocido por los físicos como la “espuma cuántica”, aunque no sabemos que es exactamente [1]

Aunque, como se dice en el artículo, la teoría asume que algo preexistía al, Krauss y otros científicos ateos no quieren dejar espacio para Dios en su pensamiento.Ese punto de vista me recuerda la vieja canción de Billy Preston, “Nothing from Nothing”[Nada de nada]— una idea mucho más consistente con la teoría actual del big bang ¡que con cualquier interpretación ateísta!

Big-Bang-expansion

                                                                                                          Imagen cortesía de la Universidad Rhys Taylor de Cardiff

La idea del big bang fue concebida por vez primera en 1927 por el sacerdote católico romano, Georges Lemaître, que también era un astrónomo y físico. Hasta entonces la teoría aceptada era que el universo había existido siempre en un “estado estático” y que la materia era eterna. Lemaître dedujo teóricamente la expansión del universo y propuso que se inició de un “átomo primordial”.

Él rechazó la teoría del estado estático porque creyó la narración en el primer capítulo de Génesis de un principio, y buscó una forma de probarlo científicamente. Lo hizo usando una prueba matemática compleja basada en la teoría general de la relatividad de Einstein.

Lo que es irónico es que Einstein no aceptó la teoría del big bang cuando fue propuesta en 1927. En 1916, en lo que él se refirió después como “el error más grande de mi vida”, Einstein alteró sus ecuaciones para que encajaran con la idea aceptada de un universo en estado estático. Pero en 1929, las observaciones astronómicas de Edwin Hubble mostraron que Lemaître estaba en lo correcto sobre un universo en expansión y Einstein y muchos otros científicos vinieron a aceptar la teoría del big bang.

La teoría del big bang continuó ganando credibilidad científica, ya que se usó para predecir ciertos fenómenos que después se mostraron ser reales. Aunque la teoría es extensamente aceptada, es incapaz de explicar el origen del “bang” mismo y el origen de las leyes de física necesarias de la misma. No es difícil visualizar la expansión (llamada “inflación”) del universo desde un solo punto. El físico Alan Guth conjeturó esta explicación:

Durante el primer 10-35 segundo del universo, se produjo un periodo de inflación exponencial extremadamente rápido, expandiendo el universo por un factor de al menos 1026. Sería el equivalente a tomar un guisante y expandirlo hasta el tamaño de nuestro sistema solar en un tiempo menor que la millonésima parte del que tardamos en guiñar un ojo.

El big bang es la causa de la uniformidad de las radiaciones de microondas en todo el universo. Este fenómeno fue descubierto a la mitad de los años 1960 por Arno Penzias y Robert Wilson en los Laboratorios Bell usando receptores de microondas criogénicos ultra sensibles. P. J. E. Peebles, de Princeton, identificó después esta radiación como la energía residual del big bang. Estos descubrimientos cambiaron la comprensión de nuestro universo por la humanidad.

 Aunque la teoría del big bang no especifica que inició el big bang en sí mismo, la naturaleza del evento señala aun agente preexistente inteligente. De acuerdo a George Smoot, de Berkeley, el big bang fue un “evento finamente orquestado“, no una explosión caótica. El astrónomo Eric Carlson lo describe como “increíblemente, altamente ordenado… justo lo puesto a un evento caótico”. Si la velocidad de expansión al principio hubiera sido más rápida o más lenta, meramente por 1 parte en 1060, la vida no hubiera sido posible.

Como recordaréis, Albert Einstein descubrió que la energía no desaparece, sino que se transforma en materia. Esto significa que todo procede de la energía/materia del big bang. El universo tiene una unidad materia/energía. Sin embargo, no hay indicación alguna de consciencia en esa materia, no hay razón para pensar que el big bang se orquestó y ordenó por sí mismo. Eso deja abierta la cuestión de ¿qué o quién lo hizo? El físico y escritor científico Paul Davies comenta:

¿Cuál es la fuente de esas leyes ingeniosas que hacen posible que un universo surja de la nada?… No hay necesidad forzosa para un ser sobrenatural o movedor inicial para iniciar el universo. Pero cuando llegamos a las leyes que explican el big bang estamos en aguas tenebrosas.

 Aunque la cuestión de Davies lo lleva cerca de la verdad no conecta los puntos como nosotros lo hacemos. La teoría del big bang parece encajar bien con nuestra fe en el Dios que la Biblia nos dice que creó todo lo que hay, que incluiría las leyes y las condiciones que llevaron al big bang. Aún cuando nuestra fe no descansa en la teoría científica, la teoría del big bang parece ofrecer claves sobre la última causa de todo lo que ha llegado a ser. Como Pablo escribió: “Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa” (Romanos 1:20).

Dios se ha revelado a sí mismo a nosotros en sus acciones en la historia. Esas acciones incluyen la creación, así como lo que Dios hizo para darse a conocer a ciertos individuos y al pueblo de Israel. Pero, con diferencia, la revelación más completa llegó cuando el Dios de toda la creación entró en el tiempo y en el espacio en la persona de Jesucristo, proveyéndonos así de la revelación de sí mismo. En esa revelación escuchamos y vemos a Dios como Creador, Sostenedor y Redentor de toda la historia, desde el principio al fin: “Porque todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él” (Romanos 11:36).

La historia tuvo un principio por medio del Dios Unitrino y culminará con el retorno de Jesús, el Creador, Salvador, Sumo Sacerdote, Sabio, Rey de reyes, Juez y Hermano Mayor de la raza humana. El big bang fue simplemente el principio de una historia que sigue abriéndose paso, su historia que por medio de Jesús se convierte en nuestra, y que lleva al tiempo cuando Dios cree “unos nuevos cielos y una nueva tierra” (Apocalipsis 21:1), en los que su pueblo vivirá eternamente en una amorosa y gozosa relación con él a través de su Mediador Eterno, Jesucristo.

Siempre mirando hacia adelante,

Joseph-Tkach-signature

 

 

 

[1] “In the Beginning, There Was an Atom,” The Wall Street Journal, May 8, 2014; online at http://online.wsj.com/news/articles/SB10001424052702304101504579545833041628804.

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