¿Podemos confiar en la ciencia?


                                                                            por Joseph Tkach

 

Quizás recuerdes las palabras de una canción popular en la opera de George Gershwin  Porgy and Bess:

No es necesariamente así,
no es necesariamente así.
Las cosas que probablemente                                                             leas en la Biblia,
no son necesariamente así.

Hay alguna verdad en estar palabras, particularmente cuando se lee la Biblia en forma incorrecta, lo que lleva a toda suerte de confusión y conflicto innecesario (riéndose de ella como en la viñeta del encabezado de este artículo.

Por ejemplo, es innecesaria la confusión y conflicto que surge cuando las personas leen las narraciones de la creación en la Biblia como si fueran explicaciones científicas. Nuestra confianza en las Escrituras como la palabra inspirada de Dios no requiere que afirmemos ninguna descripción estrictamente científica sobre cuándo o cómo creó Dios. Aunque esos temas tienen interés no son esenciales con respecto a nuestra preocupación principal como cristianos, que es predicar el evangelio y vivir una vida centrada en Cristo. Nuestra fe no depende de si la teoría de la evolución, enseñada por la ciencia, es correcta o no. Un estudio en la revista Christianity Today (puedes leer el artículo en inglés en el siguiente enlace www.christianitytoday.com/ct/2014/february-web-only/study-2-million-scientists-identify-as-evangelical.html) mostraba que la inmensa mayoría de los creyentes están de acuerdo con esta afirmación.

La Biblia nos da una comprensión mucho más fundamental y abarcadora de Dios y su creación, y de nuestro lugar en ella, que cualquier explicación que la ciencia sea capaz de darnos. Dentro de una narración teológica de la creación, hay espacio suficiente para una variedad de teorías científicas con respecto a como se desarrolló la creación bajo la mano conductora de Dios. Aunque las Escrituras no nos explican los mecanismos exactos que Dios usó, y continua usando, al crear, si nos lleva a pensar que, dada su creatividad y sabiduría, Dios pudo y puede usar una amplia variedad de medios para llevar a cabo sus propósitos.

Lo que las Escrituras si excluyen son ciertas afirmaciones filosóficas y religiosas que dicen que no hay Dios y que lo que existe llegó a ser, y permanece en existencia, al margen de la voluntad providencial y supervisión de Dios. La revelación bíblica desafía cualquiera de tales afirmaciones, incluso cuando son hechas por científicos. Es importante reconocer que la ciencia investiga lo que ya existe y, por lo tanto, no puede demostrar ni negar que un Dios transcendente sea responsable de la existencia de todo lo que existe. Como C.S. Lewis dijo, tratar de probar o negar la existencia de Dios investigando trozos y piezas de su creación no tiene más sentido que tratar de encontrar a Shakespeare en una sus obras.

También es importante reconocer que muchos científicos abrazan ciertas suposiciones filosóficas que el método científico no puede demostrar ni desmentir. Aunque hay espacio para la investigación científica de la creación dentro de una doctrina cristiana de la creación, no hay espacio para el Dios creador de la revelación bíblica si la filosofía personal del científico da por sentado el ateísmo. Irónicamente, tal científico sería incapaz de explicar como la ciencia en sí misma es capaz de proveer cualquier conocimiento confiable del universo. La propia competencia de la ciencia permanece como un crudo testimonio del hecho de que no tiene explicación para su propia existencia. En contraste, la teología cristiana explica porqué hay una creación y también porqué los seres humanos pueden investigarla con una esperanza razonable de tener éxito.

Aquellos que se ponen de un lado o de otro en las “guerras” de religión en contraste con la ciencia, tienden a denigrar a sus oponentes, mientras que sobrevaloran su propia posición. Aunque la fe cristiana no tiene necesidad de condenar la investigación científica de la creación, no tiene obligación alguna de considerar a la ciencia como infalible, incluso cuando se trata de afirmaciones hechas dentro de su propia esfera de competencia.

Para algunos, y quizás para muchos, la ciencia ha reemplazado a la religión, especialmente al cristianismo, como la fuente definitiva de verdad y valores. Algunos de ellos retratan a los creyentes como fanáticos ciegos, mientras que estos muestran a los científicos como tranquilos y objetivos, siguiendo el método  científico cuidadosamente: comprobando dos veces sus descubrimientos, sometiéndolos al detallado escrutinio de sus colegas, y dando a conocer su descubrimiento al mundo, como un hecho científico establecido, solo entonces.

Pero, ¿se puede confiar que la ciencia sea siempre fiel al método científico? Desgraciadamente la respuesta en no. Informes recientes muestran que, a veces, la ciencia se desvía de la búsqueda de la verdad desapasionada y sin prejuicios, que verdaderamente caracteriza el compromiso y la metodología científica. Desgraciadamente, las cosas que probablemente leamos en las revistas científicas, “no son necesariamente así”.

Aunque algunos piensan que las afirmaciones sobre la falibilidad de la ciencia proceden solo de religiosos fundamentalistas anticiencia, los científicos están señalando problemas dentro de su propia profesión. Estudios recientes que han examinado a empresas farmacéuticas, que se muestran normalmente como bastiones de objetividad y cuidado científico, revelan problemas serios, como señaló un artículo en Los Angeles Times: Hace pocos años, científicos de la firma de biotecnología Amgen se propusieron hacer una doble comprobación de los resultados de 53 ensayos en sus campos del cáncer y de la biología sanguínea. La idea era asegurarse de que la investigación en la que Amgen estaba gastando millones de dólares en desarrollo era todavía efectiva. Ellos supusieron que unos pocos estudios no superarían la prueba, que los resultados originales no podrían reproducirse porque los descubrimientos eran especialmente novedosos o describían técnicas terapéuticas recientes. Pero lo que descubrieron fue sorprendente: De los 53 ensayos destacados, solo seis se pudo demostrar que eran válidos.

Desafortunadamente, la situación no era única. Un grupo del sistema de salud Bayer, en Alemania, descubrió de forma similar que solo el 25% de los ensayos publicados, en los que estaba basando sus proyectos de investigación y desarrollo, pudieron ser validados, sugiriendo que los proyectos en los que la firma había dilapidado incontables recursos debían abandonarse. Campos enteros de investigación, incluyendo algunos en los que los pacientes estaban ya participando en pruebas clínicas, estaban basadas en ciencia que no había sido validada, y que posiblemente no pueda serlo 1

Tales revelaciones no me sorprenden. Después de todo, los científicos son tan humanos como el resto de nosotros. Cuando la reputación profesional y millones de dólares de fondos para la investigación están en juego los científicos son tan capaces de falsificar los datos y de hacer afirmaciones espurias como cualquiera en cualquier otra profesión. El artículo de The Los Angeles Times continua: La demanda de resultado sexys, combinado con un seguimiento indiferente, significa que miles de millones de dólares en recursos mundiales, destinados a descubrir y desarrollar fármacos para las enfermedades que nos afligen, están siendo arrojadas en una ratonera. La comunidad científica está empezando a despertar a la realidad de que la ciencia ha perdido su camino, y puede que tarde años en volver al sendero correcto.

Para complicar las cosas más, la ciencia tiene charlatanes que disfrutan inyectando en el sistema información totalmente fabricada y fraudulenta. He aquí lo que apareció en un artículo en el blog Crave con respecto a los ensayos científicos generados por ordenador: El científico en computación Cyril Labbé de la Universidad Joseph Fourier en Grenoble, Francia, pasó dos años examinando publicaciones de investigación, y encontró que los ensayos generados por ordenador consiguieron convertirse en más de treinta conferencias, y alrededor de ciento veinte han sido publicados por  editoriales académicas, sobre cien por el Instituto de Ingeriría Eléctrica y Electrónica (IEEE) y dieciséis por Springer. Los ensayos fueron generados por un programa de ordenador gratuito llamado SCIgen, desarrollado en 2005 por científicos en MIT. SCIgen genera al azar trabajos sin sentido, completados con gráficos, diagramas y citas, y su propósito fue demostrar cuán fácilmente las conferencias aceptan trabajos que no significan nada 2.

Esta situación sorprendente muestra que la supervisión de los colegas no es siempre un filtro efectivo y que todo lo que se publica como “ciencia” no es necesariamente no ficción y menos el reflejo de la ciencia actual precisa.

¿Qué podemos aprender aquí? Primero, que la comunidad científica, desgraciadamente tiene tanto deseo de conseguir fondos que muchos de sus miembros operan como un grupo cerrado, algo parecido a un sindicato, que existe solo para protegerse a sí misma. Segundo, podemos aprender que la ciencia no debe verse como la fuente única o superior para decidir que es verdad.

Permitirme mencionarlo de Nuevo: La buena ciencia y la buena teología no son nunca incompatibles. Por eso no hay necesidad de elegir una sobre la otra como una fuente de comprensión. Encuentro fascinante mirar por encima de los hombros de aquellos en ambos campos cuya preparación y experiencia nos pueden dar nueva visión de la maravillosa creación de Dios. Sin embargo, para la vida y el ministerio de la iglesia, esas perspectivas son solo un asidero que no debería de distraernos de nuestra responsabilidad principal que es mostrar y anunciar al mundo la Verdad personificada: nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. “ de la However, for the life and ministry of the church, these insights are a sidebar—they should not distract us from our main responsibility, which is to show and tell the world about the Truth personified—our Lord and Savior, Jesus Christ. “Porque todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él. ¡A él sea la gloria por siempre! Amén” (Romanos 11:36).

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1 ”Science has lost its way, at a big cost to humanity-La ciencia ha perdido su camino a un gran costo para la humanidad”, Los Angeles Times (10/27/2013) at www.latimes.com/business/la-fi-hiltzik-20131027,0,1228881.column#ixzz2uYTmu1uK http://www.latimes.com/business/la-fi-hiltzik-20131027,0,1228881.column#axzz2uYTHRsSyz).
2 Extractos de un artículo en el blog Crave en http://www.cnet.com.au/publishers-remove-gibberish-computer-generated-research-papers-339346727.htm.

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