Cartas a los lectores

                                                                                 Madrid, 20 de septiembre de 2019

Estimados amigos, queridos y fieles hermanos en Cristo, colaboradores, y lectores de Verdad y Vida:

Junto con el pequeño pero fiel equipo de voluntarios que, con la inigualable ayuda de Dios, hace posible Verdad y Vida y todos los demás aspectos de nuestro ministerio, mi familia y yo deseamos y pedimos que estéis bajo el abrigo del Altísimo, disfrutando de su amor, paz y bien, y siempre confiando en su provisión para cada área de vuestras vidas, sabiendo él conoce de que tenemos necesidad, como el mismo Jesús afirmó: “Y al orar, no habléis solo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de que se lo pidáis” (Mateo 6:7-8).

No sé si por mi enfermedad, o porque me estoy haciendo mayor, me estoy dando cuenta de que cada vez estoy siendo más personal en mis cartas circulares a los lectores. Pero no me disgusta en absoluto, al contrario, me satisface hacerlo así, ya que el propio Jesucristo, después de llevar cerca de tres años y medio de relación con sus discípulos les dijo: “Ya no os llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; os he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir os lo he dado a conocer” (Juan 15:15). Y nuestra relación con muchos de los lectores se extiende ya más de treinta años, en algunos casos. Por ello la Junta Directiva de nuestro ministerio y yo queremos que todos los lectores seáis muy conscientes de los desafíos que involucra la producción de Verdad y Vida, y del importante papel que jugáis los subscriptores para la continuidad de la misma. Sé que algunos lectores se sentirán molestos por esta transparencia y cercanía, estoy dispuesto a aceptar sus críticas, pero creo que son ellos los que tienen que preguntarse el porqué de su malestar.

Como una historia tiene más impacto que mil palabras, consideremos esta: Había cuatro personas cuyos nombres eran: Todos, Alguien, Cualquiera y Nadie. La publicación que recibían y consideraban suya tenía responsabilidades financieras a las que hacer frente. Se le pidió a Todos ayuda. Todos estaba seguro que alguien prestaría esa ayuda. Cualquiera podría haberla dado. ¿Pero sabéis quién la dio? Nadie. La situación finalizó con Todos culpando a Alguien cuando Nadie hizo lo que Cualquiera pudo haber hecho.

Después surgió otra necesidad así que se solicitó la ayuda de Alguien. Pero Alguien se enfadó por ello, porque cualquiera podría haberla cubierto igualmente que él y, después de todo, era el deber de todos poner el hombro. Al final se le pidió ayuda a Nadie y este no ayudó en forma alguna.

El tiempo transcurrió y cuandoquiera que había una necesidad que cubrir, no se podía contar con nadie. Nadie enviaba los datos de nuevos subscriptores. Nadie daba con generosidad para apoyar la publicación. Nadie compartía su fe. Al poco tiempo, nadie era un subscriptor y lector fiel. Finalmente llegó el día cuando Alguien dejó de ser subscriptor y que arrastró a Cualquiera y a Todos con él. Adivina quien quedó. ¡Nadie!

Podemos decir que la historia es bastante estereotipada y por lo tanto pasarla por alto sin reflexionar. Un grupito de fieles hermanos de nuestra comunión, mi familia y yo no nos identificamos con ninguno de los personajes de esa historia. ¿Te identificas tú acaso?

Mi familia y yo no hemos sido como ninguno de esos personajes de la historia. Además de las renuncias que hicimos durante los 17 primeros años de mi vida laboral, como informé en mi carta anterior, optando por no estar de alta en la Seguridad Social, ya que tenía esa opción como pastor, con el fin de ahorrar esos recursos a nuestra comunión, ahora en mi jubilación forzada, por Incapacidad Permanente Absoluta, también hemos decido renunciar a los beneficios laborales que esa situación me permite legalmente, como son permanecer dado de alta en la Seguridad Social en otro tipo de actividad que mi condición me permita realizar, como la pastoral, ya que estaba dado de alta como editor-administrativo, y poder percibir la pensión y el salario correspondiente. Pero por amor a Dios, a nuestra comunión, a cada uno de nuestros hermanos y a todos los lectores, mi esposa yo hemos decido que seguiré como voluntario, realizando las labores que hasta ahora venía llevando a cabo, con la ayuda de Dios, y por lo tanto de forma totalmente gratuita.

¿Por qué hemos decido hacerlo así cuando lo que yo necesitaría sería tomarme la vida que Dios me conceda con más calma, y cuidarme mejor? Sencillamente, para que el futuro de nuestro ministerio y de Verdad y Vida no se vea comprometido por la innegable disminución de los donativos de nuestros subscriptores. Por primera vez, en los 31 años que llevo al frente de este ministerio, en el mes de agosto ¡no hemos recibido ni un solo donativo de nuestros lectores! Y la disminución de los donativos de subscriptores ha venido siendo paulatina. Aun cuando los donativos de los lectores cubren solo el 19% del costo de la revista, son muy importantes porque nos indican que de entre todos los subscriptores hay algunos que están respondiendo al llamado de Dios de id y compartir el evangelio que Jesús nos extendió a todos los creyentes: “Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: ―Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que os he mandado. Y os aseguro que estaré con vosotros siempre, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:18-20).

Así que aliento a los lectores a que no sean como los personajes de la historia “Todos, Alguien, Cualquiera y Nadie” y sigan apoyando Verdad y Vida con sus oraciones y con sus donativos, que tanto apreciamos, y que seguirán haciendo posible que cuando yo no pueda ya estar al frente de la dirección y editorial de la revista, y me sustituya la persona que Dios está ya preparando, pueda proseguir la tarea de servir a todos sin distinción, contando con un salario digno como afirma el apóstol Pablo que dijo el Señor: “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Corintios 9:14).

No sé si por olvido o por desidia, hasta ahora nos han llegado devueltos muy pocos documentos de “consentimiento”, una vez cumplimentados y firmados por los subscriptores. Así que os recuerdo a todos que lo remitáis por correo o como un PDF adjunto a un mensaje de correo electrónico a: iduespana@yahoo.es, después de haberlo rellenado y firmado. Él consentimiento referido lo enviamos a cada uno de los subscriptores en el interior de la revista anterior. La U.E. nos exige por ley tener ese escrito de consentimiento archivado a toda entidad que tenga listados de personas y direcciones, como es el caso de todos los miembros de nuestra comunión y de todos los subscriptores de nuestra publicación. De no enviarlo estaríais poniendo en riesgo que Verdad y Vida fuera sancionada con una multa de hasta 40.000 €. Creo que eso sería lo último que deseáis que le acontezca a nuestra revista, ya que significaría el final de la misma. Muchas gracias por tu cooperación para ayudarnos a cumplir esta directiva europea y poder seguir enviándote Verdad y Vida como lo hemos venido haciendo hasta ahora.

El pequeño equipo de voluntarios que labora para hacer realidad cada nuevo número de Verdad y Vida, mi familia y yo, deseamos y pedimos que, junto a vuestros seres queridos estéis recibiendo la provisión de Dios en cada aspecto de vuestras vidas, y sintáis como un privilegio el participar en la obra que Jesucristo está llevando a cabo para el Padre en beneficio de todos los seres humanos. Recibid un afectuoso abrazo fraternal con amor en Cristo.                                                                                                      

                                                                                      Pedro Rufián Mesa                                                                                                                                                    Director-Editor de Verdad y Vida

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Si deseas enviar un donativo, que es desgravable en el Impuesto de la Renta, puedes ingresarlo en el Banco Santander  C/C nº ES17-0075-0315-44-0600233238, o enviando un giro postal a la dirección anterior.

Los lectores en los Estados Unidos, Canadá, o en cualquier otro lugar fuera de España, que deseen enviar un donativo pueden hacerlo a través de una transferencia internacional con los datos que aparecen más abajo entrando como beneficiario a Comunión Internacional de la Gracia o Verdad y Vida. También lo pueden hacer por medio de PayPal a la cuenta de nuestro ministerio: iduespana@yahoo.es

Otra forma fácil y económica de hacerlo, especialmente para nuestros lectores en los Estados Unidos y Canadá, es usando los servicios de  XOOM para ordenar una transferencia internacional a la cuenta bancaria de la Comunión Internacional de la Gracia. Datos bancarios que necesitarás para hacerla:

Entidad Bancaria: Banco Santander  

IBAN: ES170075-0315-44-0600233238

Dirección de la oficina bancaria: Plaza de Segovia, 2; 28600 NAVALCARNERO, Madrid, España

“Swift address“: POPUESMM

Muchas gracias por tu colaboración.

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